Según los inconformes, la orden responde a intereses políticos y económicos, y aseguran que detrás de los beneficios a ciertos vendedores están funcionarios del PVEM.
La acusación civil presentada en Nevada detalla dos presuntos ataques sexuales, amenazas y grabaciones no autorizadas; Sharpe lo niega y califica la demanda de intento de extorsión.