martes, febrero 3, 2026
23 C
San Luis Potosí

LO ÚLTIMO

― publicidad ―

¡SÍGUENOS!

EN EXCLUSIVA:

Versión apunta a que municipales de San Ciro se defendieron de ataque de la GCE

Enfrentamiento armado en San Ciro de Acosta deja dos detenidos y tres agentes heridos; el hecho ocurre en medio de denuncias por presunto abuso de autoridad y despojo contra la Guardia Civil Estatal.
InicioEfecto CentralA 110 años del Primer Congreso Feminista de 1916

A 110 años del Primer Congreso Feminista de 1916

Una reflexión sobre el origen del feminismo en México, el legado del Primer Congreso Feminista de 1916 y los retos actuales hacia la igualdad sustantiva y la transformación del poder.

El feminismo no nació para ocupar el lugar del patriarcado ni para reproducir sus prácticas con otro rostro. Nació —y conviene recordarlo con claridad— para reinventar el significado mismo del poder. Esa ha sido mi convicción y la de muchas otras mujeres desde hace más de un siglo.

En enero de 1916, cuando pensar en derechos para las mujeres era considerado una osadía, más de 600 mujeres se reunieron en Mérida, Yucatán, para hacer historia en el primer Congreso Feminista de México. Maestras, activistas e intelectuales se atrevieron a cuestionar lo que hasta entonces parecía impensable: el derecho al voto, a la educación, al trabajo digno, a la igualdad y, sí, incluso a decidir sobre su propio cuerpo. Ahí estuvieron mujeres como Hermila Galindo, Elvia Carrillo Puerto y muchas otras que dejaron de pedir permiso y comenzaron a exigir derechos civiles y políticos, cuando hacerlo implicaba incomodidad, riesgo y ruptura.

Ese legado no es una anécdota histórica ni una postal conmemorativa. Se refleja hoy en las leyes de paridad, en el combate a la violencia de género y en la participación de las mujeres en la vida pública, incluso en la Presidencia de la República. Recordar ese primer Congreso y honrarlo es un acto de justicia y de memoria: es reconocer a mujeres incansables que abrieron camino cuando no existían garantías, ni aplausos, ni discursos oficiales.

Hoy las mujeres participamos en todos los ámbitos de la vida pública. Ocupamos espacios de poder y de toma de decisiones, transformamos leyes y nos hacemos escuchar. Desde la colectividad asumimos esa historia y, sobre todo, esa responsabilidad. Porque sería ingenuo —y hasta cómodo— pensar que la tarea está concluida.

La igualdad sustantiva sigue pendiente. Persisten la brecha salarial, los cuidados no remunerados, el acceso desigual a los derechos y la violencia que atraviesa la vida de millones de mujeres. Honrar a nuestras ancestras y al Congreso Feminista no es solo mirar al pasado con orgullo, sino reconocer los retos que seguimos enfrentando en un país profundamente machista.

Nuestro legado no se limita a la conquista de derechos. Es, también, la construcción de nuevas formas de liderazgo basadas en el diálogo, la empatía, la corresponsabilidad y la lucha frontal contra la violencia. El feminismo no es una causa pasajera ni una moda discursiva: es memoria, es historia y es una lucha que no termina.

Por eso seguimos. Desde el feminismo actual, desde la sociedad civil, desde cada espacio donde sea posible incidir para cambiar y transformar. Y también desde el ejemplo cotidiano, porque cada una de nosotras, con sus causas por delante, es parte viva de esta historia que aún se está escribiendo.

- PUBLICIDAD -

NOTICIAS RELACIONADAS:

Denuncian intento “golpista” encabezadas por María Elena Orantes en la colectiva 50+1

Colectiva 50+1 denuncia acciones ilegales y autoritarias encabezadas por María Elena Orantes para desconocer a la dirigencia y dividir a la organización.

― publicidad ―