El nivel de endeudamiento de San Luis Potosí alcanzó el 72% de su Producto Interno Bruto (PIB), de acuerdo con los resultados más recientes de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) sobre la revisión del ejercicio 2024. La cifra coloca a la entidad en una posición de presión financiera frente a instituciones bancarias y organismos de crédito.
El economista Raymundo Tenorio explicó que cuando un estado presenta un perfil de riesgo elevado, los bancos tienden a incrementar las tasas de interés para nuevos financiamientos. Esto implica que una proporción considerable del presupuesto público debe destinarse al pago de capital e intereses, lo que limita la capacidad de inversión en proyectos estratégicos.
La ASF fiscaliza el uso de recursos federalizados en sectores clave como salud, educación y programas sociales. A partir de esta evaluación, se identificó el tamaño del compromiso financiero que enfrenta la entidad, lo que ha encendido alertas sobre la sostenibilidad de sus finanzas públicas.
No obstante, Tenorio subrayó que la deuda no es negativa por sí misma. Señaló que puede considerarse una herramienta válida cuando se orienta a infraestructura productiva como carreteras, hospitales, puentes o activos que generen desarrollo y patrimonio. El problema, advirtió, surge cuando los recursos se canalizan a gasto corriente, nóminas elevadas o al pago de pasivos anteriores sin generar valor público.
Ante la próxima renovación en la titularidad de la ASF y las observaciones derivadas de la revisión fiscal, el especialista llamó a fortalecer la disciplina presupuestaria y a reducir la dependencia de participaciones federales. Sostuvo que el estado debe impulsar una reforma fiscal local que permita mejorar la recaudación y garantizar mayor autonomía financiera.


