San Luis Potosí enfrenta un escenario climático cada vez más complejo, marcado por lluvias atípicas, sequías prolongadas y otros eventos extremos que han dejado de ser excepcionales. Ante esta realidad, la legislación estatal obliga a contar con un Atlas de Riesgo actualizado como herramienta central para la prevención y la planeación territorial frente al cambio climático.
La actualización de este instrumento técnico permitirá identificar amenazas naturales y climáticas, así como las zonas y sectores de la población con mayor nivel de vulnerabilidad. Su finalidad es anticipar escenarios de riesgo y reducir daños antes de que se presenten emergencias, fortaleciendo la capacidad de respuesta del estado y de los municipios.
Esta obligación deriva de una reforma a la Ley de Cambio Climático aprobada por el Congreso del Estado en octubre pasado, la cual establece que el desarrollo urbano y regional debe basarse en la evaluación de riesgos actuales y futuros asociados al clima. Con ello, la planeación deja de centrarse únicamente en el crecimiento territorial para incorporar criterios de seguridad y resiliencia.
La modificación legal fue impulsada por la diputada Nancy Jeanine García Martínez e incluye la alineación del Atlas de Riesgo estatal con el Atlas Nacional de Riesgo y el Atlas Nacional de Vulnerabilidad al Cambio Climático. Esta integración busca evitar la dispersión de información y asegurar que los datos sobre peligros, exposición y vulnerabilidad se utilicen de manera efectiva en las decisiones públicas.
El uso del Atlas será obligatorio en la elaboración de programas de ordenamiento territorial, planes de desarrollo urbano y reglamentos de construcción. Además, servirá para atender fenómenos emergentes como el desplazamiento interno de personas por causas climáticas, una situación que comienza a registrarse en distintas regiones del país.
Más allá del cumplimiento legal, la reforma plantea un cambio en la forma de planificar comunidades, fraccionamientos y obras públicas, con el objetivo de evitar desarrollos en zonas donde los riesgos ya están identificados. En este contexto, el Atlas de Riesgo se consolida como una herramienta estratégica para disminuir pérdidas humanas, materiales y sociales ante el avance del cambio climático.


