Un grupo de ciudadanos acudió este miércoles a la sede del Arzobispado de San Luis Potosí para hacer entrega de una misiva formal en la que solicitan a la autoridad eclesiástica que el gobernador del estado no participe en la Procesión del Silencio, programada para el próximo Viernes Santo.
La petición tiene como objetivo principal salvaguardar la naturaleza religiosa y solemne del evento, evitando que posibles inconformidades políticas empañen una de las tradiciones más emblemáticas de la entidad.
El vocero del grupo explicó que la iniciativa surge tras diversos acercamientos con personal eclesiástico y responde a una inquietud compartida por sectores de la comunidad católica. Según lo expuesto, la presencia del titular del Ejecutivo estatal podría convertirse en un foco de conflicto.
«Nos preocupa que vayan a ocurrir actos de protesta por la participación del gobernador y que estos actos se traduzcan en una mala imagen para el turismo y la unidad familiar«, señaló el representante al leer parte del documento.
El grupo ciudadano enfatizó que circulan versiones sobre posibles manifestaciones agresivas que alterarían el orden público durante el acto sacro. De acuerdo con el portavoz, existen rumores de grupos que planean acciones de protesta directa, lo cual pondría en riesgo la integridad de los asistentes y el carácter sagrado de la procesión.
La solicitud no solo se basa en temas de orden público, sino también en el marco legal vigente. Los firmantes instaron al Arzobispo a enviar una comunicación oficial al mandatario estatal bajo los siguientes términos:
- Respeto a la investidura: Solicitan que se le deniegue la participación por razones constitucionales relativas a su cargo.
- Prevención de incidentes: Evitar escenarios de confrontación que afecten la percepción pública del evento.
- Preservación del culto: Mantener la Procesión del Silencio como un acto estrictamente religioso y ciudadano.
Expectativas tras la entrega
Tras formalizar la entrega de la carta, los solicitantes expresaron su confianza en que la autoridad eclesiástica atenderá el llamado y que, finalmente, el mandatario optará por no asistir al recorrido.
«Hoy estamos seguros de que no va a participar el gobernador», concluyó el vocero, reiterando que este posicionamiento es una medida preventiva para asegurar que el evento se desarrolle en un clima de paz y respeto para las familias potosinas y los visitantes.
Hasta el momento, el Arzobispado de San Luis Potosí no ha emitido un pronunciamiento oficial respecto a la recepción de la misiva o las medidas que se tomarán al respecto.


