El Congreso del Estado de San Luis Potosí aprobó la reducción de la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas, con 25 votos a favor y sin sufragios en contra. No obstante, la modificación no será inmediata, ya que contempla un periodo de transición que podría extenderse hasta después de 2030.
El dictamen establece una implementación gradual de hasta cinco años, con el argumento de evitar impactos económicos adversos y brindar certidumbre a los empleadores durante el proceso de ajuste. La reforma, aunque respaldada por todas las fuerzas políticas, no garantiza de manera explícita dos días obligatorios de descanso por cada cinco trabajados, uno de los planteamientos centrales impulsados a nivel nacional.
Durante la discusión, legisladores de Morena, PVEM y Nueva Alianza defendieron la medida al considerarla un avance en favor de la clase trabajadora y un paso para homologar a México con estándares internacionales en materia de equilibrio entre vida personal y empleo. También señalaron que una jornada más corta puede derivar en mejores niveles de productividad.
En contraste, diputados del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano advirtieron que el texto aprobado no atiende completamente la demanda original de asegurar dos días de descanso semanales y cuestionaron que la entrada en vigor se difiera hasta 2030, lo que —dijeron— retrasa los beneficios para las familias que dependen del ingreso de todos sus integrantes.
El debate incluyó otros factores relacionados con las condiciones laborales, como los tiempos de traslado y la carga real de trabajo, aspectos que no se contabilizan dentro de la jornada formal pero que inciden en la calidad de vida de los trabajadores.
La determinación del Poder Legislativo local se enmarca en el proceso de armonización federal en torno a la reducción de la jornada laboral, un tema que impulsaron colectivos y organizaciones laborales que demandan cambios más visibles y efectivos en favor de los trabajadores.


