Una serie de denuncias ciudadanas por presuntos actos de extorsión y asalto en zonas céntricas de Villa de Reyes ha encendido alertas entre comerciantes y automovilistas, sin que hasta el momento exista una respuesta visible por parte de las autoridades municipales. Los señalamientos apuntan a hechos reiterados, ocurridos a plena luz del día y en áreas de alta afluencia, donde la presencia policial resulta prácticamente inexistente.
Uno de los puntos señalados con mayor frecuencia es una gasolinera ubicada en el acceso principal a la cabecera municipal. Vecinos y usuarios advierten sobre la operación constante de una pareja que aborda a conductores con ofrecimientos insistentes de servicios como limpieza de parabrisas, para después exigir pagos excesivos que, según testimonios, pueden alcanzar varios miles de pesos. La negativa a pagar suele derivar en amenazas, lo que ha generado temor entre quienes transitan por el lugar.
De acuerdo con reportes ciudadanos, los presuntos responsables aseguran portar un arma, lo que convierte estos episodios en hechos de posible extorsión cometidos en uno de los puntos más visibles del municipio. La advertencia se ha difundido principalmente a través de redes sociales, ante la falta de acciones oficiales.
A estos casos se suman otros registrados en calles cercanas a la plaza principal y a la propia Dirección de Seguridad Pública Municipal, como Juventud, Bugambilias, Los Fresnos, Aldama, Del Cerro, Pacheco, Capetillo y 5 de Mayo. En estas vialidades, denunciaron una modalidad distinta: supuestas ventas de artículos anunciadas en redes sociales que terminan en asaltos, con montos robados que van de cientos a un par de miles de pesos.
Pese a que existen denuncias formales, ciudadanos aseguran no haber observado rondines preventivos, operativos especiales ni posicionamientos públicos por parte del gobierno municipal. Esta omisión reavivó el recuerdo de un antecedente que ocurrió en marzo de 2025, cuando habitantes de Villa de Reyes acusaron a policías municipales de presuntos actos de extorsión, señalamiento que incluso se respaldó por material audiovisual y que tampoco derivó en explicaciones claras.
El escenario actual vuelve a colocar bajo cuestionamiento a la corporación policial y a la administración encabezada por el alcalde Ismael Hernández.


