La crisis interna del Partido Acción Nacional (PAN) en San Luis Potosí escaló este fin de semana tras la reacción de Enrique Dahud Uresti, secretario del Comité Directivo Estatal, frente a las declaraciones públicas de Lidia Argüello Acosta, militante histórica del partido y una de las voces más críticas de la actual dirigencia.
Luego de que Argüello advirtiera sobre una situación “severa” en el PAN potosino, marcada por divisiones y falta de unidad, Dahud manifestó su inconformidad en el grupo de WhatsApp “Consejo Estatal 2025-2028”, integrado por consejeros del partido. En su mensaje, cuestionó que los problemas internos se expongan públicamente, postura que distintos sectores lo interpretaron como un intento de frenar o sancionar la disidencia.
El episodio generó inquietud dentro del panismo local debido al perfil de Argüello Acosta, quien suma más de tres décadas de militancia, ha participado de manera constante en estructuras internas y cuenta con el carácter de consejera vitalicia, distinción otorgada a perfiles con aportaciones relevantes y sostenidas al partido.
Para militantes y grupos críticos, la posibilidad de sancionar o expulsar a una figura con ese historial confirmaría que la dirigencia estatal privilegia el control interno por encima del debate, en un momento en el que Acción Nacional enfrenta retos importantes rumbo al proceso electoral de 2027.
Este nuevo choque interno se suma a otros episodios recientes que han evidenciado la fragilidad del PAN en San Luis Potosí, como la renuncia de la diputada Aranza Puente y los señalamientos del diputado federal David Azuara, quien ya había reconocido públicamente una fractura interna que podría tener costos electorales para el partido.


