El gobernador Ricardo Gallardo Cardona anunció que el programa “Enchúlame tu Colonia” incluirá un “barrido” diario de la Guardia Civil Estatal por calles potosinas, con la finalidad de realizar detenciones de personas de las cuales se sospeche de ser delincuentes o consumidores de drogas e inhalantes, una especie renovada del operativo denominado «El Convoy«, que causó pánico y temor durante el periodo de gobierno de Carlos Jonguitud Barrios.
No es la primera vez que Gallardo Cardona expresa sus intenciones de realizar detenciones arbitrarias de personas que califica como “vagos” y “malvivientes”. En diciembre de 2022 realizó la primera mención; en esa ocasión, como una estrategia para disminuir el consumo de drogas entre los jóvenes.
Ahora su intención es disminuir la delincuencia y mantener “chulas” las colonias: “va a pasar la Guardia Civil todos los días a llevarse todos los vagos, los malvivientes que anden en la calle”.
Durante su discurso en el segundo día de arranque de un programa para realizar renovaciones menores en diversas en colonias, con una inversión de 600 millones de pesos, el mandatario les recordó a los asistentes —la mayoría ataviados con una gorra color verde— el operativo El Convoy, el cual, dijo, recorría las calles para recoger borrachitos del escuadrón de la muerte.
“Pues vamos a hacer lo mismo, todos los días vamos a pasar y nos vamos a llevar a todo aquel que ande en la calle de malviviente”, al tiempo que advirtió que aquellos a quienes les gusta “pistear” en la calle, es mejor que se metan a sus casas; de lo contrario, un convoy de la GCE «los levantará».
Detalló que los detenidos serían liberados luego de ser rapados, para después ponerlos a trabajar a “los cabrones”; eso sí, el mandatario aseguró que les pagarían con una “lanita”, en caso de que sí trabajen.
“El Convoy” fue un controvertido operativo de seguridad implementado en San Luis Potosí durante la administración estatal de Jonguitud Barrios. Consistía en camionetas antimotines que patrullaban la capital potosina, deteniendo a personas sospechosas o que se encontraban en la calle sin razón aparente, lo que generó temor y debate sobre sus métodos.
El operativo estuvo a cargo de Waldemar Rodríguez Inurrigarro, director de Seguridad Pública Estatal en esa época. Consistía en levantar a transeúntes bajo la sospecha de ser pandilleros o infractores; era claramente anticonstitucional, represivo y denigrante.


