En medio del descontento ciudadano por un sistema de transporte público señalado por deficiencias en calidad y seguridad, y a sólo días del regreso a clases en bachilleratos y universidades, el Gobierno del Estado aplicó un nuevo madruguete a los potosinos al autorizar el aumento a la tarifa del transporte urbano, que pasó de 12.50 a 13.50 pesos por viaje.
El ajuste se dio sin advertencia previa ni un proceso de socialización con los usuarios. Aunque se descartó el incremento hasta los 15 pesos que plantearon los concesionarios, el aumento de un peso ya comenzó a sentirse entre quienes utilizan el camión de manera diaria para trasladarse a sus centros de trabajo y estudio.
De acuerdo con información difundida por el propio gobierno estatal, la administración intervino para frenar un alza mayor; sin embargo, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, encabezada por Araceli Martínez Acosta, concretó de manera exprés un acuerdo con los concesionarios del transporte público. El acuerdo aún no se publica en el Periódico Oficial del Estado, pero se comunicó a través de los canales oficiales.
El madruguete incluyó un incremento a la tarifa a cambio de compromisos ambiguos por parte de los concesionarios, quienes se comprometieron a cumplir con disposiciones en materia de seguridad vial, sin que hasta ahora se conozcan mecanismos claros de supervisión o sanciones en caso de incumplimiento.
El aumento se da además en el contexto de una supuesta renovación del parque vehicular del transporte público, presentada esta misma semana. No obstante, usuarios ya señalaron que únicamente repintaron varias unidades y que las propias empresas concesionarias exhibieron anteriormente a algunas. Tal es el caso de Transportes Tangamanga, que desde marzo presentó camiones similares a los incluidos en el reciente arranque de renovación.


