La discusión sobre el ajuste a la tarifa del transporte urbano para este año se reavivó luego de que concesionarios plantearan un incremento muy por encima de lo que marca la ley. Mientras el factor oficial para definir el aumento se perfila en alrededor de 3.8%, transportistas aseguran que ese porcentaje es insuficiente para sostener la operación del servicio.
El concesionario Margarito Terán López afirmó que, ante el encarecimiento de los costos de operación, el alza a salarios, la reducción de la jornada laboral y el impacto del impuesto especial aplicado al diésel y la gasolina, la tarifa debería incrementarse hasta en 20%. De acuerdo con su planteamiento, el pasaje tendría que ubicarse en al menos 15 pesos para evitar que el sector se endeude o enfrente un riesgo de quiebra.
Actualmente, la tarifa es de 12.50 pesos, por lo que la propuesta implicaría un aumento de 2.50 pesos por viaje. El concesionario sostuvo que el rezago en el precio del pasaje se ha venido acumulando desde 2020, cuando la pandemia redujo de forma drástica el número de usuarios, situación que —aseguró— no se ha revertido por completo, ya que el transporte público sigue registrando menor demanda.
Sin embargo, la legislación establece un límite claro. El artículo 94 de la Ley de Transporte señala que las tarifas deben actualizarse conforme al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) acumulado del año anterior, dato que publica el Inegi. Para 2024, el índice fue de 4.26%, porcentaje que dio origen a la tarifa vigente en 2025.
En el caso del ajuste que se definiría para este año, el promedio del índice inflacionario hasta noviembre pasado se ubica en 3.80%, por lo que se prevé que el acumulado cierre en ese rango. Bajo ese escenario, el incremento permitido sería de aproximadamente 47 centavos, dejando la tarifa en 12.97 pesos, cifra que podría redondearse a 13 pesos.


