La crisis en la Secretaría de Educación Pública escaló este fin de semana luego de que Marx Arriaga permaneciera tres días atrincherado en las oficinas donde se desempeñaba como director general de Materiales Educativos, tras su destitución del cargo. El funcionario calificó su salida como un “despojo” y aseguró que responde a intentos por modificar el contenido de los libros de texto gratuitos.
Desde el piso 6 de la dependencia, Arriaga realizó transmisiones en vivo en redes sociales para denunciar que se le pidió unificar seis libros en uno solo y eliminar contenidos relacionados con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, entre otros temas. También rechazó haber bloqueado la inclusión del papel histórico de las mujeres, como sostuvo el titular de la SEP.
El secretario de Educación, Mario Delgado, explicó que la remoción obedeció a la negativa del funcionario de aceptar ajustes en los materiales, particularmente en lo referente a ampliar contenidos sobre la participación femenina en la historia del país. Añadió que desde meses atrás se le había notificado que dejaría el cargo el 15 de febrero y que incluso se le ofreció continuar en el servicio público, incluida una representación diplomática en América Latina, propuesta que rechazó.
En paralelo, la SEP confirmó el nombramiento de Nadia López García como nueva titular de la Dirección General de Materiales Educativos. Delgado la presentó como pedagoga, poeta indígena y activista en derechos educativos y culturales.
Arriaga, identificado con el proyecto de la llamada Nueva Escuela Mexicana y con la elaboración de los libros durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, sostuvo que su salida forma parte de una estrategia para debilitar ese modelo educativo. También acusó intereses “neoliberales” detrás de la decisión y anunció la creación de Comités de Defensa de los libros de texto.
Las publicaciones generaron reacciones desde Palacio Nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que los libros de texto “no son patrimonio de una persona” y reconoció el trabajo que realizó Arriaga y el equipo docente que participó en su elaboración. Sin embargo, subrayó que todo material educativo es susceptible de actualización y perfeccionamiento. Asimismo, expresó desacuerdo con la forma en que se le notificó su cese.
La controversia se suma a las críticas que desde la oposición han enfrentado los libros de texto por presunto sesgo ideológico. Mientras Arriaga insiste en que se trata de una defensa del modelo educativo, la SEP sostiene que los cambios buscan fortalecer e incluir nuevas perspectivas en los contenidos.


