Sutcliffe señaló que, desde su identidad como mexicoamericano, la presentación resultó especialmente significativa por el tono de amor, reconocimiento cultural y llamado a la convivencia.
No hay nada más poderoso que el odio… salvo el amor. Esa idea atravesó, de manera silenciosa pero contundente, el ejercicio escénico que Bad Bunny presentó en el Super Bowl 2026.