El uso cotidiano de agua de la llave en hogares de la zona metropolitana de San Luis Potosí mantiene en riesgo a las familias, al incrementar su exposición a contaminantes como flúor y arsénico, de acuerdo con un estudio realizado por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.
La investigación revela que, pese a los posibles efectos en la salud, una parte importante de la población continúa utilizando el agua directamente del grifo para beber, cocinar y desinfectar alimentos, sin aplicar tratamientos adecuados. El análisis se basa en más de mil 500 encuestas aplicadas en la zona metropolitana, donde se detectó que en un mismo hogar suelen coexistir dos o hasta tres de estas prácticas.
El estudio fue encabezado por la investigadora Violeta Méndezcarlo Silva, quien forma parte del Grupo Universitario del Agua. El equipo centró su trabajo en evaluar el nivel de información y los hábitos de consumo relacionados con el recurso hídrico, identificando que la desinformación sigue siendo un factor clave en la persistencia de estas conductas.
Entre las creencias más comunes destaca la idea de que hervir el agua o emplear filtros domésticos elimina cualquier contaminante. Sin embargo, el análisis advierte que estos métodos no resultan efectivos para remover sustancias como el flúor y el arsénico.
A partir de los resultados, los investigadores identificaron zonas con mayor exposición y menor conocimiento sobre los riesgos sanitarios. En estas áreas, consideraron urgente implementar estrategias para modificar hábitos de consumo y fortalecer la cultura del uso seguro del agua.
El estudio subraya la necesidad de mejorar la difusión de información sobre la calidad del agua y sus posibles efectos en la salud, así como de promover alternativas seguras para su consumo dentro de los hogares.


