Una familia, que incluía a dos menores de dos y cuatro años de edad, fue interceptada y despojada de su vehículo mientras circulaba por la carretera federal hacia Zacatecas, específicamente en las inmediaciones del municipio de Salinas. El incidente ocurrió durante la noche del pasado jueves, cuando un grupo de civiles armados obligó a los tripulantes a detenerse mediante amenazas directas. Tras el asalto, las víctimas fueron forzadas a bajar de la unidad y quedaron abandonadas a pie de carretera, mientras los agresores huían con el automóvil y sus dispositivos de comunicación.
La unidad sustraída fue identificada como una camioneta Cheyenne roja de cuatro puertas, con placas pertenecientes al estado de San Luis Potosí. Además del vehículo, los delincuentes se llevaron los teléfonos celulares de los afectados, dejándolos incomunicados en una zona aislada hasta que otros conductores que transitaban por la ruta se percataron de la situación y les brindaron auxilio para contactar a las autoridades. Este evento se suma a una serie de reportes similares que han posicionado a este tramo carretero como un punto crítico para la seguridad vial en la región.
Ante el incremento de robos con violencia y la recurrencia de ataques, especialmente tras la caída del sol, usuarios de esta vía han intensificado sus exigencias hacia la Guardia Nacional y corporaciones federales para que se incremente el patrullaje. La preocupación ciudadana radica en la peligrosidad que representa actualmente el trayecto que conecta ambas capitales estatales, donde los grupos delictivos operan con frecuencia. Hasta el momento, el riesgo en la zona de Salinas sigue siendo una advertencia constante para los viajeros que deben cruzar este corredor interestatal.


