La agencia calificadora Moody’s Ratings redujo la nota soberana de México de Baa2 a Baa3, argumentando un deterioro constante en las finanzas públicas que cobró fuerza durante el último año. Con esta decisión, el perfil crediticio del país se ubica en el último escalón del grado de inversión, en medio de un panorama de bajo crecimiento económico y rigidez en el gasto público. A pesar del recorte, la firma modificó la perspectiva de la calificación de negativa a estable, una acción que disminuye la probabilidad de nuevos ajustes a la baja en el corto plazo debido a la resiliencia macroeconómica del país.
Esta degradación responde directamente a que el déficit fiscal real de México se mantuvo cerca del 5% del PIB, una cifra que superó las proyecciones oficiales debido, en gran parte, a las transferencias de recursos hacia Pemex. Esta dinámica disparó la deuda bruta, la cual escaló del 39.8% en 2023 al 49.3% del PIB, comprometiendo la flexibilidad financiera del gobierno federal. Bajo este escenario, la agencia prevé que los compromisos de gasto y los subsidios a los combustibles eleven la deuda pública hasta un 55% del PIB para el año 2028.
El informe detalla que el costo de los intereses absorbe ahora el 17% de los ingresos públicos, una proporción que supera los niveles previos a la pandemia y limita la capacidad del país para enfrentar crisis externas. Asimismo, la calificadora recortó la previsión de crecimiento económico a menos del 1% y al 1.3% para los próximos periodos, promediando un avance anual muy inferior al histórico del 2%. Este estancamiento proviene de la debilidad en la inversión privada, afectada por la incertidumbre en torno a la reforma judicial y las fallas estructurales en el suministro de agua y energía.
Finalmente, el análisis técnico equilibra las fortalezas comerciales que ofrece el acceso directo al mercado de Estados Unidos con las presiones de sus pasivos contingentes. Moody’s advirtió que una nueva rebaja ocurrirá si el déficit fiscal se amplía o si Pemex requiere más capital, mientras que una mejora en la nota dependerá de un plan efectivo que coloque la deuda pública en una ruta descendente y sostenible.



