Lo que para el ciudadano común representó una simple protesta ciudadana, para la maquinaria de comunicación del Gobierno del Estado fue una oportunidad de oro, fabricada y distribuida bajo la dirección de Gerardo Zapata Rosales, coordinador de Comunicación Social de la administración gallardista.
Una filtración reciente de las comunicaciones internas de Zapata deja al descubierto no solo la narrativa, sino la intención dolosa: transformar una protesta civil en un arma de golpeteo político contra la administración municipal de Enrique Galindo Ceballos.
El mensaje, distribuido desde su número personal hacia medios pagados con recursos públicos y operadores de redes sociales afines y financiadas por el régimen estatal , no busca informar sobre las demandas de los colectivos ciclistas. Su objetivo es único y tajante: sentenciar que la capital «padece» un gobierno ausente mientras su titular realiza «campaña fuera de la ciudad».

Sin embargo, el verdadero trasfondo es más oscuro. Gerardo Zapata, desde su posición de influencia en la comunicación estatal, ha tejido una red de medios digitales y plataformas informativas que operan bajo un mismo mando. Esta red, sostenida presuntamente con recursos públicos de las y los potosinos, se ha convertido en un brazo ejecutor de desinformación y golpeteo político sistemático.
Resulta alarmante que, en un estado con urgencias presupuestales en seguridad y salud, el aparato de comunicación se utilice para una «guerra sucia» contra el gobierno municipal de la capital. La gestión de Gerardo Zapata al frente de la narrativa estatal parece más enfocada en la aniquilación de la imagen del adversario político que en el cumplimiento de sus deberes como funcionario público.
